jueves, 24 de marzo de 2016

Crucifixión y muerte de Jesús

Pastor Jorge Malibrán Lacorte
Mat.27:27-44 
Jesús es sentenciado a muerte, y desnudándole los soldados le pusieron un manto escarlata, una corona de espinas y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían diciendo: Salve, Rey de los judíos. 

Esta es una escena impresionante, pues sin saberlo estaban profetizando lo que algún día todo ojo verá. Cuando Jesús vuelva en su gloria y sus santos ángeles con Él, juzgará a todas las naciones y toda rodilla se doblará y confesará que ciertamente no sólo es el Rey de los judíos, sino el Rey de reyes y Señor de señores, el Rey de todo el universo. A Jesús la gloria por siempre. 

Por cierto, ya doblaste tu rodilla ante Él o te estás esperando para ese día?... Bendiciones. 

La Biblia

Reina Valera

Mat.27:27-44 

27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía;

28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata,

29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: !!Salve, Rey de los judíos!

30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
Crucifixión y muerte de Jesús
(Mr. 15.21-41; Lc. 23.26-49; Jn. 19.17-30)

32 Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.

33 Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,

34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.

35 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y sentados le guardaban allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,

40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas,sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:

42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44 Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.

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